miércoles, 24 de junio de 2015

Armar las valijas para volver a casa.

                 Así nos encontrábamos en el último post. Volviendo a casa...



Después de pasear toda la tarde y de agradecer a la vida por lo bien que nos lo habíamos pasado, porque todo nos había salido mejor de lo planeado, porque conocimos lugares nuevos como Estambul y Cadaqués, porque pudimos volver a vivir ciudades como Atenas, París, Barcelona, Londres y  Madrid, después me permití un poco de bajón...se estaba acabando lo que a mí me lleva mentalmente la energía de todo el año. Ya saben que cada viaje es una enorme zanahoria que me pongo por delante para celebrar la vida. Y cuando se acerca el "colorín colorado..." síntoma inequívoco de que esa ilusión que fue realidad está llegando a su fin...pues me da mucha penita.

Lo cierto fue que armar el equipaje supuso un enorme trabajo de ingenieria. Pesar las maletas, acomodar para que todo entre en 4 valijas de 23 kilos cada una, más dos maletas pequeñas que vendrían con nosotros arriba del avión además de dos bolsos pequeños y 2 mochilas. Uf! Ahí es cuando odio el equipaje.
Sin embargo cuando llegamos a casa y puedo llenar a los que quiero de regalos, eso me hace muy, pero muy dichosa y ya se me olvidan  las penurias que pasé con el dichoso equipaje.

Una vez terminada toda la faena con valijas, bolsos y mochilas...muertos de cansancio, nos hicimos una corrida hasta una mini pizzeria, El Vesuvio que está re cerca del hotel y es un lugar muy singular.











Todo listo, el alma casi dispuesta...a dormir que mañana a las 9AM  tendríamos que estar en el aeropuerto de Barajas.
Y así ha sido..amaneció un nuevo día. Habíamos arreglado con el hotel un taxi que nos llevaría al aeropuerto. 
Todo se dio en el  tiempo acordado.






Acá estamos, frente a los mostradores de Iberia listos para embarcar.
 

Y sí, qué le vamos a hacer...hay que volver...pero no con la frente marchita. 
Que, para qué engañarnos, volver a nuestra casita también tiene su gusto. 


           Hasta aquí llegó todo el periplo del viaje al viejo continente del 2015.

Si todo este viaje te aportó no sólo datos, sino una forma de viajar y andar conociendo el mundo, entonces me doy por bien pagada! A mí me hizo muy feliz compartirlo con vos que quizás estás armando tu primer viaje a Europa, o que quizás ya volviste de uno y querés seguir enganchada con esa linda sensación que te queda el haber conocido un punto geográfico tan emblemático para los argentinos nietos de europeos como lo es llegar a cualquier rincón de la vieja Europa.Quizás no hayas viajado nunca ni pienses hacerlo, pero tenés la curiosidad inteligente de querer conocer.
Quizás estés deseando hacer un viaje y por el momento lo veas como un imposible, pero te aseguro que si es realmente lo que tu corazón está deseando, más tarde o más temprano, te verás viviendo tu propia aventura y entonces seré yo la que querré conocer cómo fue que lo hiciste.


Abrazo inmenso...y gracias por hacer estado ahí, preguntando, comentando, queriendo saber más o contratando mis servicios como asesora personal para un viaje a Europa no turístico al 100%.
Te deseo la mejor de las aventuras y por acá seguiremos, soñando sueños y compartiendo más de la vida.
Este blog se nutrirá de lo que me habita como mujer, amiga, hija, hermana, manitas, amantes del cine, de lo craft y de la posibilidad de que cualquier salida se convierta en un viajecito que de calorcito a mi alma de valija.
Abrazo entrañable y te espero el viernes!





















lunes, 22 de junio de 2015

Mercado de San Miguel en Madrid.

Oficialmente nuestro último día para disfrutar de Madrid. 
Siempre el último día opera en mí de un modo contradictorio.
Ya empiezo a extrañar todo el periplo, toda la aventura que supuso llevar a cabo un viaje más.

Me da saudade por algo que todavía no acabó.

Me pongo "melanco".

Y no me da por andar como loca aprovechando hasta el último segundo. Más bien, me da por volver a lugares en los que ya estuvimos, que de última son los que más voy a extrañar.
Así que para Plaza Mayor...y justo al lado, en la plaza que lleva el mismo nombre nos dimos una vuelta por el Mercado de San Miguel.













Un mercado demasiado turístico para mi gusto. De todos modos nos hicimos una pasadita.



 








Después de almorzar la tarde nos la pasamos recorriendo "nuestros lugares". Y así llegamos a la noche.
Pero eso te lo cuento en la próxima. 

Buen comienzo de semana!

Hagamos lo que tengamos ganas y nos haga bien. 
Aunque sea una sola cosa en el día , pero hacerla con la conciencia de que lo estamos haciendo para nuestro propio disfrute.

Hasta el miércoles y siempre gracias!


viernes, 19 de junio de 2015

Sola en Madrid.

Resulta que el Vasco tenía una reunión de trabajo en Zaragoza y yo preferí quedarme en Madrid, sobretodo porque su tren salía a las 5 de la mañana y realmente, aunque Zaragoza me parece una ciudad preciosa a la que ya fuimos otras veces y a la que volvería sin dudas, entendiendo que eran los últimísimos días de vacaciones me lo tomé como tal y dormí a mis anchas, prometiendo organizarme de tal modo que en cuanto el Vasco estuviera de regreso ni bien terminara su encuentro laboral, pudiéramos ponernos a nuestras anchas con lo que quisiéramos hacer.



Ups! Pinta frío y ¿llovizna?. ¿Y ahora? ¿Museos? Ya estuve en todos. Vamos al cine!


Fue verla y amarla. Con esa tarde fría, arreglarse de este modo a esta edad...no pude menos que enamorarme de sus ganas de seguir disfrutando la vida.


Parece que vamos a ser poquitos en la sala.
Mejor!

Vi dos pelis: una francesa y otra española. Tuve que buscar el cine en el que la dieran en idioma original subtitulada, pues aquí casi todas las pelis se dan dobladas al español.




Me lo pasé super bien! Al salir descubrí un sitio que ya quedará como de visita obligada para los próximos viajes. La Central de Callao. Un palacete de 3 pisos en los que hay unos libros preciosos. También tiene un espacio para merendar, o tomar un aperitivo. Realmente un espacio muy, pero que muy disfrutable.


De todos estos libros me enamoré por sus títulos. Pero a fuerza de nos seguir excediéndome con el equipaje tuve que elegir injustamente...UNO!











         (A juzgar por el título, vos cuál te hubieras traído?)

El reencuentro con el Vasco ya a la noche lo hicimos en nuestro restaurante favorito del barrio de Lavapiés: Mesón Portomarín. Un bolichón gallego en el que estos platos que vas a ver no tienen rival en todo Madrid.


 Chipirones rellenos de gambas.

Empanada gallega de bonito ( pedile que te la entibien).


Pulpo a la gallega.


     Me encantó andar sola por Madrid, como en mi primer viaje a Europa de soltera. A pesar de que el Vasco es un gran compañero de viaje y de que disfrutamos de muchas cosas en común, ese tiempo para extrañarnos estuvo bien bonito. Encontrarnos a la noche y volver a abrazarnos sabiendo que estamos tan lejos de casa, sigue siendo como llegar a puerto para mí.
Amo a este hombre.


                              Que estés bien de bien!