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lunes, 11 de mayo de 2015

El Petit Trianon, reducto de María Antonienta.

Y acá estamos. Dejamos atrás el Grand Trianon para conocer el pequeño palacio diseñado y decorado para
uso privado de Luis XV y de la Marquesa de Pompapdour.
En mi primer viaje, allá por el ´95, estaba temporariamente cerrado y me quedé con las ganas.


Y si entramos? 


Avanti!




Vamos pa' arriba!


Alguno de los salones para las tertulias.




Este pequeño carruaje, cuya altura no supera mis rodillas era uno de los juguetes de los hijos de la marquesa.    Hermosor puro!






                                Ahora volvemos abajo.







                               Pasadizos...mmmm








                 
                         Los aposentos de la reina.







Detalle de los bordados.


Desde la ventana.


Dejamos el Petit Trianon, pensando lo bien que se lo pasaría cualquier mujer- de por sí sintiéndose una reina en una casita así- en semejante rincón de Versalles. Vuelvo a recomendar la peli "Adiós a la reina", de visión "obligatoria" antes de conocer los dominios de María Antonieta.







                              Volvemos al Gran Palacio...



                 Todo el paseo nos insumió casi 6 horas.
                       Estamos muertos de hambre!





                                Mi Rey!  El Vasco I

                         Selfie. Contentura pura y dura!


                          A París a pasárnoslo pipa!
Buen comienzo de semana. A disfrutar cada día, que la vida pasa y pasa. Estén bien!
            Te espero el miércoles con más sobre París!

miércoles, 6 de mayo de 2015

En tren al Palacio de Versalles.

Hoy nos vamos a Versalles.
Llegamos en nuestra caminata diaria de pocas cuadras hasta Notre Dame y cruzando la plaza seca se encuentra la bajada para tomar el tren.



Debimos sacar un boleto especial.


Una vez abajo en la plataforma del tren, vimos que había información precisa y actualizada de los horarios en que pasaría nuestro tren.


Nuestro destino del RER C---- Versalilles-Rive Gauche


Tren de dos pisos.


Y allá vamos!




Cuando llegamos a la estación de Versalles, bellísima por cierto, a la salida misma, siguiendo a todos los que van a visitar el Palacio se encuentran algunos negocios de venta de souvenires. En uno de ellos, hay una oficina oficial del Palacio de Versalles en los que se venden las entradas para evitar las largas colas al llegar al Chateau.
Los tickets de entrada también se pueden sacar por internet. Pero al viajar en invierno, corríamos el riesgo de que nos tocara una seguidilla de lluvia o nieve. Así que preferimos hacerlo una vez allí. Hay una caminata de 15 o 20 minutos desde la estación hasta la entrada del Palacio. 


Antes de ir te recomiendo muy mucho, ver esta peli 
"Adiós a la reina".


No hay cómo no mirar cada recoveco de este palacio con un sentimiento dual. Por un lado no hay cómo no mirar con ojos de una María Antonieta desprejuiciada que disfruta a tontas y a locas de este obra maravillosa  y, por otro lado, no hay cómo no hacerlo con el alma en un puño de tantísimo parisino de la plebe hambreada de aquellos tiempos. 
El contraste entre el estilo de vida y las posibilidades de la realeza y cu corte frente a la masa pauperizada, explotada y famélica de ese tiempo hace mucho, mucho ruido dentro de uno.
No deja de pasarme con obras arquitectónicas maravillosas y bellas en toda la vieja Europa.
No me impide disfrutarlas, pero no puedo dejar de pensar en los más débiles, en los que fueron expulsados de las mieles de semejantes monumentos.
Antes y ahora.



Este palacio es una de las magníficas  obras de estilo francés del s. XVII.

Aquí el antiguo palacio de ladrillo y piedra de Luis XIII fue transformado y ampliado por su hijo Luis XIV que instaló allí a la Corte y la Sede su su Gobierno en 1682. Aquí vivieron hasta que el 6 de octubre de 1789 la monarquía abandonó el palacio  tras los primeros días de la revolución Francesa.



       Sin embargo el palacio se embellece en el S.XVIII bajo las órdenes de Luis XV y Luis XVI.( de todos modos para mí...tanto dorado a la hoja es tan bello como insultante.)



Al entrar, uno debe dirigirse a la izquierda del palacio. Allí se deben presentar las entradas y se debe pasa por un scanner detector de metales. Se puede pasar con la mochila.





            Ya estamos adentro...Ahora la Capilla del Palacio.




Subamos!








                            Souvenirs...souvenirs...



 A pesar de tremendos hogares y leñas ( unos troncos de 3 metros), los espacios son tan enormes que uno no deja de pensar los inviernos fresquitos que se pasarían allí.









Siento una admiración especial por los artistas que logran sacarle alma al mármol. Más allá de la belleza que me resulta el color y el tipo de mármol en este busto que se ve en la foto que sigue, lograr la tersura de esos pliegues de la tela en un material tan tosco no deja de impresionarme.




                              Uno de los cuartos.







                        El famoso salón de los espejos.


            No quisiera tener que limpiar esos caireles, eh!



                  Acá me gustaría bailar un buen vals...










         Los bordados a mano son realmente de otro mundo.














                            Nos sentamos a la mesa?





Este cuadro maravilloso, mide 60 m2. El equivalente a la medida de nuestro PH. Qué loco no?




Y aunque hay muchísimo más para mostrarte, no te quiero aburrir. Por hoy hasta acá llegamos.



Hablando de estilos...En la variedad está el gusto.


                Nos vamos a conocer el Grand Trianon.



Dale, sumate. Te espero viernes! Voilà!