Lo prometido es deuda.
Después de un vuelo maravilloso por Iberia y de pasarnos un día te adaptación en Madrid- como es costumbre nuestra- volamos a Oporto. Un vuelo corto que superó alguito más de una hora.
Tomamos un vuelo de Iberia Express. Y reservamos - por un costo extra- los asientos de salida de emergencia que son más cómodos para estirar las piernas. Los dos pedimos pasillo, siempre!
El vuelo sin inconveniente alguno. Nos sorprendió lo moderno y grande del aeropuerto, teniendo en cuenta que Oporto no se trata de la capital del país luso.
Seguimos las indicaciones que llevábamos desde aquí y nos montamos en el metro, previa compra de los pasajes en el hall de aeropuerto. Vimos que esa mañana de mediados de enero estaba espléndida. Fría pero radiante.Y nosotros llevando sólo dos valijitas pequeñas, así que moviéndonos cómodos y livianos.( el resto lo habíamos dejado en el hotel de Madrid, al que volveríamos en una semana).
Hasta que no estuve allí no comprendí porqué las indicaciones que nos daban para llegar al hotel, sugerían bajar en una estación de metro "a todas luces" (ja!) más lejana que otra que, parecíamos tener a tiro de piedra. Hasta que no estás allí tampoco terminás de entender el entramado urbanístico de subidas y bajadas, que con buen tranco, no son tan exigidas pero que te despistan. Oporto es un sueño, una maraña onírica de subidas y bajadas, de fachadas a punto del desplome, que por lo mismo desprenden una belleza sin igual. Claro que te tienen que gustar este tipo de ciudades de contrastes fuertes pero en algún punto armoniosos. Nosotros nos volvimos amándola.
Llevábamos reservado el hotel Mercure Porto Centre. Muy buena opción. Pero muy buena! Dudé de la conveniencia hasta último momento. Los comentarios dispares en favor y en contra no me dejaban del todo tranquila. Tampoco sabía con certeza si la ubicación era realmente buena, pues resulto un acierto de cabo a rabo.
Tomamos la mejor habitación y fue un golazo. Enorme, cama comodísima, las vistas desde la sala de estar estupenda, un baño amplio y muy limpio , muy buena calefacción y para quienes son gustosos dos televisores enormes , uno en cada cuarto. También heladerita, cafetera y tecitos y cafés de cortesía.
Con esta vista arrancábamos cada mañana. Gloria bendita!
Está muy bien ubicado, cerca de la Plaza de Batalla. Linda con dos callecitas que -en lo personal- me súper enamoraron, pero no son precisamente de las del tipo Puerto Madero. Decadentes, "orilleras" y por lo mismo tan preciosas.
Desde esta Plaza, donde reina la Iglesia de San Ildefonso y desde la que se puede ir caminando muy cómodamente a toda la Oporto que estando de viaje querrás conocer, desembocás por un lado en la estación de metro el Bolhao con el que llegás aeropuerto y, por otro, en la calle Santa Catarina, peatonal y arteria comercial de la ciudad.
Cuando te ponés a andar y te encontrás con fachadas vestidas de elegantes diseños pictóricos realizados con azulejos en blanco y azul, si sos "fana" como yo de Colonia del Sacramento, todo va cerrando en el alma devota de ese espíritu estético portugués.
Los edificios son increíbles:Estilos Art Nouveau y Pombalino, que te sacan más de un suspiro.
A ponernos a andar, que tenemos que tener claro por dónde es que estamos ubicados,Ups!, comienzan las bajadas...o sea que pronto las subidas.
No me digas que estos tipos de fachadas no son como para dar puntpié inicial a una serie de los años 20, que tan bien podrían ser producidas por Netflix.
A que sí...!
Y estos edificios tachonados de diferentes azulejos de colores...? Otro primor.
Nos vamos acercando queriendo sin querer a un lugar de lujo.
A menos de 7 minutos andando, llegamos a la esquina de la famosa, y no por nada, Estación principal de trenes Sao Bento. Pero antes, de semejante cita, postales como estas son de un trajinar del cotidiano que te cuentan de cómo es posible andar todavía hoy con menos prisas.
Allá vamos... A pasitos de Sao Bento.
Bueno, por hoy fue más que demasiado. Oporto merece una y mil veces ser visitada, te lo aseguro. El viernes la seguimos. Trataré de que nos encontremos por aquí los lunes, miércoles y viernes con mis habituales crónicas de viajes. Si te sumás, más que bienvenido/a. Y a vos que siempre, siempre estás...qué decirte...GRACIAS!
A vos pampeana Sil...la que más!










