Bueno, todo tiene un final y este viaje a Oporto no iba a ser la excepción. Fue una semana maravillosa en una ciudad a la que siempre desearemos volver.
Salimos cantando bajito al dejar el hotel y cada uno con su maleta a tomar el metro que nos dejaría en la entrada del aeropuerto.
En aproximadamente media hora, quizás poco más, estás pronta en un modernísimo aeropuerto.

Nos tocó esperar ya que todavía Iberia no había abierto sus mostradores para despachar el equipaje y hacer el check in.
Una vez cumplimentados los trámites previos a cualquier vuelo y haber dado una vuelta por el freeshop, nos dispusimos a esperar con traquilidad la salida de nuestro regreso a Madrid. A mí toda la movida del aeropuerto me gusta, es el mejor indicio de que estamos por viajar. No me estresa ni me molesta el papeleo o el tiempo lógico de espera antes de tomar un vuelo.
Vos, cómo te llevás con los aeropuertos?
Y ahí estamos pasillo-pasillo, esperando despegar. Es entonces cuando a mí me salta la térmica y necesito estrujarle la mano al Vasco. Toda esa potencia que el avión necesita para levantar vuelo, después de carretear , me sigue resultando un hecho tan inverosímil como increíble. Me pongo tan tensa como en el momento de aterrizar, cuando hago muchísima e inútil fuerza con las piernas como me es posible, como si con ello pudiera frenar el avión sobre la pista. Son dos momentos horribles para mí, a pesar de los más de 100 vuelos que tengo en mi haber de viajera.
No llegó a hacer una hora de vuelo que ya estábamos otra vez en la capital española.
Y ahora sí, taxi mediante (tarifa fija a cualquier parte del centro de Madrid 30 eurillos) volvemos a nuestro hotel que se ha ido , como ya les conté, agiornando con los años para captar un tipo de cliente nuevo que busca comodiad, confort pero diseño y estilo también.
Y la verdad que no defraudó en absoluto. Después de dejar las maletas, salir a dejarnos andar por una Madrid tan amigable como nunca, comer delicioso, hacer unas compritas, volvimos al hotel donde nos esperaba en la habitación un cava estupendo.
Una hermosa noche que no nos duró demasiado, ya que al otro día nuevamente debimos ponernos en marcha para volar a Londres!
Pero ese viaje te lo cuento en nuestro proximo encuentro del miércoles.
Muy buen comienzo de semana.












































