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martes, 17 de diciembre de 2013

Chau Niza! a preparar las valijas para el 2014, si es que le gano a la angustia.

Hoy anduvimos por todo Niza y descubrimos rincones hermosísimos dentro de la parte más vieja de esta ciudad.


Primero caminamos por el paseo de los ingleses hasta el hotel Negresco que estaba en remodelaciones. De ahí, encontramos un paseo peatonal que desembocaba en nuestra calle. Aprovechamos para recorrer las Galerías Lafayette de Niza y de allí a la parte vieja, al mercado de las flores.









 Entre tanto andar descubrimos un restaurante llamado “Pasta Basta” para comer de lujo, deliciosas pastas caseras a estupendo precio. El local estaba en una calle paralela a la del mercado de las flores, que es muy turístico y ofrece varios restó, pero caros y que no nos invitaban a entrar. En cambio en el que entramos, la carta estaba escrita sobre el mantel de papel que cubría la mesa, era lugar pequeño, que no decía mucho pero que olía sabroso. Comimos estupendamente dos paltos generosísimos de pasta con salsa de langostinos, gaseosas, copa de vino y no pagamos más de 30 euros. Lo recomiendo muy especialmente .









La felicidad de poder rallar el queso a gusto....pobre, no sabían a qué se exponían conmigo. Una verdadera terrorista del queso rallado....jaajajja!



 Y sí, a caminar...a gastar el carbohidrato que nos llenó de alegría la panza.














Y así a descansar las patitas y el alma de tantas cosas lindas que vamos viviendo.

Ya nos vamos despidiendo de esta saga de viajes para prepararnos en cuerpo y alma para la próxima aventura enero/febrero 2014. Pero eso será tema de otros post.
Este año no fue muy fácil en lo personal, por eso quizás le llegó el tiempo a estos post viajeros, para dinamizar mis deseos y vencer o amigarme con miedos que me tuvieron bastante paralizada.
Ataques de pánico, fobia y esas merdas, que me llevaron de cabeza a volver con mi analista, luego a una medicación en dosis muy pequeñas y otras técnicas para poder "poderme" y si no puedo poderme, amigarme con eso y no entrar en pánico.
Se imaginan que para un culo inquieto y viajero como el mío, pensar en un viaje en avión y sospechar que no podría tolerarlo por el encierro que supone estar 12 horas ahí sentadita, fue/ es por demás paralizante. Es tan increíble la mente...boicotearme en  lo que más amo hacer en la vida...en fin.
Jamás le tuve miedo a los aviones, ni a los ascensores, ni a los lugares cerrados, ni a nada, casi. Pero ahora, mi espíritu flaquea y aparecen todas esas ansiedades y angustias ahí, para recordarme que soy una simple mortal, que quizás sostuvo durante muchos años una estructura en la que muchos podían apoyarse tranquilos.
Dentro de unos pocos días estaría cumpliendo 44 años y estaría muy bueno, que fuera un año en el que pueda ir dejando todo esto atrás, como un mal sueño y se pongan esas horribles sensaciones en color sepia, como dice el psiquiatra que me atajó en el peor momento.
Entre todos, sobretodo mi vasco hermoso, Norma - mi psicóloga- , Diego- mi psiquiatra-, mis hermosas amigas, mis hermanos preciosos y mis viejos ...todos me están ayudando a corajearme para encarar con una felicidad serena nuestro próximo viaje.
Muchas veces, bloggeros amigos me preguntaban cuáles serían nuestros próximos destinos y yo no podía responder, porque ni yo sabía si podría ponerle proa a ese proyecto que nos trazamos año a año con mi Vasco. Por eso todavía, hasta que no me vea en Ezeiza, serena y en calma, no me creeré que sí, que nuevamente  estoy CON MI VALIJA AL HOMBRO.

Gracias por bancar semejante parrafada. Que ustedes estén muy bien!