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sábado, 18 de julio de 2020

Saint Paul de Vence

Este viaje de mayo del 2018 no podía quedarse sin la visita a este rincón del mundo con toda la belleza de la que presume. Saint Paul da Vence!


Cuando lo googleamos para saber de qué se trataba lo primero que encontramos fue esta descripción:

"Saint-Paul-de-Vence es una población y comuna francesa, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, departamento de Alpes Marítimos, en el distrito de Grasse y cantón de Cagnes-sur-Mer-Ouest. También se la llama Saint-Paul de Vence.​ Aquí vivió y está enterrado Marc Chagall."

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Y allá nos fuimos con nuestro autito de alquiler.


Hubo que dejarlo donde se pudo, porque es un sitio hartamente visitado, por demás...pero bueno, si lográs editar en vivo esa cantidad de gente que como nosotros dos, paseábamos los morros por aquí y por allá para aprovecharlo al máximo, te encontrarás con una verdadera joyita.

No más entrar. empezás a caminar en un caracol ascendente por un caminito angosto empedrado, así que andate con calzado cómodo. 


Si ves rincones como este, y no te dan ganas de quedarte a dormir, a soñar y a amar en un lugar así, pues la tenemos complicada.


Nena, qué te dije...calzado cómodo, aunque ya se sabe que "la moda, no incomoda".


No es una locura este tipo de trabajo...?


Las galerías de arte pueblan estos caminitos y es una verdadera pasada, entrar a disfrutar también de lo que ofrecen estos locales.









Está sacado de un cuento? Pues no...y como este buzón contamos casi una decena.







No dejés de subir y bajar, de entrar, salir, caminar, descansar, relajar, disfrutar cada momentito en este lugar tan bello, tan bien conservado para gozo de todos.


















De este viaje ya pasaron dos años y pandemia de por medio, qué lejos están los días en que preparábamos valijas , pasaporte, corazón dispuesto y nuestra alma de valija ahí en flor. Agradezco a Cristina, una lectora, que con su mensajito, reavivó el deseo por compartir estos viajes en el blog, red que parece haber caído en desgracia. 











lunes, 22 de octubre de 2018

Cambados en la Pontevedra de las Rías Baixas.

No tuvimos la dicha de quedarnos todos los días que nos hubieran gustado en Santiago de Compostela, pero estoy segura de que habremos de volver, porque cuando una ciudad te invita a celebrar la vida generosamente, siempre nos dan ganas de volver.
De todos modos no queríamos dejar la tierra gallega sin darnos una vuelta por alguno de sus pueblitos maravillosos. Así que anduvimos preguntando a lugareños y nos recomendarnos visitar Cambados.


Nos hicimos de dos boletos de micro en la estación de autobuses compostelana y allá nos fuimos.



Nos ponemos en marcha. Pero dónde queda Cambados? Está justito en el centro de las Rías Baixas, en la provincia de Pontevedra, Galicia, al noroeste de España, a unos pocos 60 km de Santiago y lo mejor de lo mejor, es que veríamos los mucho que valió la pena pasar el día en esa tierra luminosa y encantadora.


No más llegar, la banda de músicos del pueblo nos recibe con pasodobles y alegría.


El pueblo estaba de fiesta y nosotros sin saberlo, pero con el corazón bien dispuesto a esas fiestas populares donde todos bailan, ríen, beben y comen lo típico y tradicional.


Nos pusimos a andar por dónde veíamos que iba la gente.


Y de pronto el primer hórreo. Construcción típica gallega para poner a secar cereales, maíz y conservar alimentos lejos de los animales.


Y otro más... bellísima construcción.




EL centro histórico es de cuento...precioso, muy cuidado y con gente amable y alegre.




Y toda la jarana del mundo en su plaza principal donde nos zampamos unas empanadas gallegas de esas de abuela.




Allí bailamos, comimos y bebimos como los lugareños, a pura risa.







Tierra del famoso vino Albariño.






+

Esta escena bien podría estar salida de la serie española "Las chicas del cable", o no?


La cosa empieza a mermar.


Nosotros seguimos recorriendo.





Qué día más increíble, qué primavera más maravillosa nos tocó en esos días, No hemos- casi- visto lluvia.





Si bien habíamos hecho base en la plaza, no queríamos perdernos de almorzar y disfrutar de la gastronomía del lugar.Así que nos sentamos muy cómodamente en un lugar de lugareños para lugareños.¡ Qué bien se come en España por Dios! Compiten codo a codo con Italia.

Acá la carta, por si querés tener una referencia de precios...claro que fue con un euro a 20 manguitos en mayo de este año...aunque usted no lo crea!



Y nos sentamos a probar el pulpo, el famoso pulpo gallego y nos tentamos con muchísimo gusto, con algún que otro tentempié. ( chamullera la pibita).


Ultra mega ñam, ñam!



Y ella también...hermosa niñita!



A Fonte do Viño para recomendar muy masiado..ja!


A seguir caminando y disfrutando de este rincón precioso del mundo.









Y antes del atardecer pegamos la vuelta.


Y en el camino, hórreos y más hórreos. Más grandes, mas pequeños, pero todos de encanto.


Llegamos a Santiago ya de tardecita, felices y agradecidos!


Lo sabemos, estamos en camino!


Que estemos bien...gracias por pasarte por este que pretende ser un diario personal y ala vez público de mis vivencias en los viajes . Gracias, en serio! Abrazo!