Precisamente al castillo se puede acceder desde cualquier calle que siga subiendo, que salgan del recorrido que hemos seguido. El Castelo de Sao Jorge es una antigua fortaleza árabe que protegía una ciudadela. A pesar de los daños sufridos por los terremotos y del abandono en el que estuvo hasta el siglo XX, tras una restauración presenta el aspecto que tiene ahora. Merece la pena pasear por las murallas y contemplar las vistas.
Alfama es embriagadora!
Mirá esta tasca con sus mesitas prontas para tomar una comida lusitana, al lado de una auténtica casita llena de vida cotidiana.
Admirable la gente mayor subiendo y bajando esas cuestas machaca piernas.
A que te gusto!