viernes, 8 de julio de 2016

Llegar a Roma.

Era 2 de mayo y no había amanecido aún pero ya estábamos en el aeropuerto de Barajas para encaminarnos a la ciudad eterna. Roma siempre nos ha parecido realmente entrañable, preciosamente caótica e indeciblemente bella.
Bien descansados, allá vamos.




Luego de un viaje corto y estupendo, aterrizamos en tierra italiana.


A esperar el equipaje ahora, momento siempre estresante. A pesar de nuestra  muchísima suerte en casi 10 viajes consecutivos a Europa, nunca hemos tenido problemas con el equipaje, pero esperarlo siempre me pone muy ansiosa.


Todo bien una vez más. Con las 2 maletas grandes, las dos pequeñas dentro, las dos mochilas de mano y las carteras, salimos al encuentro de una servicio de transfer que contratamos siempre que vamos a Roma. Si alguna vez pensás llegar a Roma y deseás hacerlo de manera cómoda y segura, una de las mejores ofertas es hacerlo con la empresa Roma PickUp. Hemos tomado este servicio de ida y vuelta contratándolo desde casa y pagándolo en efectivo o con tarjeta de crédito una vez allí. Nunca nos fallaron. Puntuales y en unos autos muy nuevos y comodísimos.
También como siempre nos alojaremos en una propiedad de Francesca y Simone de Town House Fontana di Trevi. Solo que esta vez, en lugar de hacerlo en el hermosísimo B&B que está a menos de 1 cuadra de la famosa Fontana di Trevi, lo haremos en un apartamento que queda muy cercano de allí, a dos cuadras de la fontana más emblemática de Roma. Queremos cocinar todas las pastas posibles que encontremos en esta ciudad. Vamos a por una nueva experiencia gourmet como romanos de pura cepa.


Ciao Francesca, siempre tan macanuda y amigable!


En la próxima te muestro el departamentito. Y nos echamos a andar. Venite! Buen fin de semana!

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