martes, 14 de agosto de 2018

Vernazza, Cinque Terre

Dejamos atrás Monterosso al Mare, para llegar a la siguiente de las cinco tierras: Vernazza. 
Quizás la más auténtica como pueblo de pescadores. 
Quizás la menos receptiva.
Pero igual de encantadora.



Fue fundada alrededor del año 1000. Tiene un casco antiguo que habla de otro tiempo elegante y noble. Desde la estación se baja por una calle muy pronunciada hasta el mar y el pueblo con sus casas se va enroscando en la montaña que se la ve trabajada ,agricolamente hablando.



Nos arremolinamos en torno a esa vida cotidiana de ropa tendida en las ventanas y de pintura descascarada pero de algún modo orgullosa.




El color del agua es precioso frente a esas terrazas de cultivo tan bien delineadas en las colinas.
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Me gusta ser una más de entre tantos seres de todos los mundos que nos damos sita en semejante pueblecito.






Y nos nos queremos ir sin picotear un "cono misto di peixe frito".



Parece que las casas se fueron recostando sobre las laderas como fueron pudiendo y la vida sucede allí como hace más de 1000 años.


 A probar se ha dicho! Buen provecho Vasco querido!


De todas las que vibramos de algún modo, Vernazza fue la que menos me sedujo. Todas encantan de algún modo, salen de entre las montañas de cara al mar, allá perdidas sobre el mar Lígure y eso hace que no te lo puedas creer. De todos modos estoy hablando de una pasada de un par de horas nomás, que para arriba, que para abajo, pero bueno, la realidad es que no me cautivó.


Ojalá puedas hacer tu rpopia experiencia y refutar lo que digo, o quizás ya la visitaste o la viviste y tenés otros argumentos para enamorarme de ella. Acá estoy! Nosotros, pecamos con algún que otro rico pescaito frito y seguimos viaje a Manarola, la bellísima MANAROLA!


Buena semana lector, lectora amigo/a. Que estemos bien, soñando viajes, en lo posible. Abrazo!

miércoles, 8 de agosto de 2018

Nos vamos a Cinque Terre? Hoy Monterosso al Mare

Buen día, buen día!!!!Cuánta emoción...todavía no me podía creer que íbamos a conocer los famosos pueblitos que conforman la tan nombrada Cinque Terre. Tomamos un excelente desayuno. Teníamos claro que iba a ser un día largo. Hoy lo vamos a dedicar a conocer Monterosso al Mare, el último de los pueblitos, es decir el más occidental de los 5, el que tiene la mayor extensión de playas, el más cómodo para caminar, el más poblado y - para mí, el más lindo.


En el comedor donde se desayunaba nos esperaba semejante reflexión.


Y desde entonces la adopto como mía. Sin emoción no movería ni un dedo. Adónde iría, sin emoción, cómo podría amar como amo a los míos si mi corazón no explotara de emoción.
Aplausos para quien la diseñó y la compartió en ese salón!

El Vasco preparadísimo para un día exigente.


El tren avanza y vamos pegaditos al mar...se nos encienden todas las emociones posibles. Estamos vivos, recorriendo un camino hermoso, cerca del mar, de flores silvestres y por conocer un lugar que se quedaría para siempre dentro nuestro.


Sí, estamos encendidos y muy felices.


Y al revés de mucha gente, nosotros empezamos por el final. Porque no estamos en óptima forma física y de todos los pueblos es el menos exigente para andarlo. Así que para qué matarnos el primer día nomás. Hasta Monterosso nos fuimos munidos de nuestra Cinque Terre Card.


Un día que arrancó nubladito y se fue poniendo tan hermoso. Cálido pero sin sofocarnos. Ideal para caminar tantísimo como lo hicimos. La primavera ahí, manifestándose en colores, en aroma a flores, en gente disfrutona que se tumbaba en la arena a pata ancha o se metía en el mar.


Nosotros llegamos a media mañana y al ver la playa bastante despejada pensábamos que éramos muy afortunados realmente.


Relax, en un lugar donde esperábamos ver gentío. Iupi!



Sí, estoy acá, feliz de la vida y tan agradecida que ni me lo creo realmente.




 Podés creer el color del agua? Te juro que no salía de mi asombro. Belleza pura!


Para mí, en lo personal esta imagen resume el ideal de playa. Teniendo en cuenta que no me gusta hacer playa en plan veraniego, digamos. Mar, flores, verde y colinas. Todo ahí, para ser contemplado y disfrutado como mejor le plazca a cada quien.


Siguiendo ese senderito, pronto desembocaríamos en el casco viejo.


No podía dejar de mirar tanta hermosura en un pueblito perdido entre las montañas. Ciertamente es como una ensoñación.


Y aunque tanto como para quedarnos en malla no nos daba, sí aprovechamos a descalzarnos y mojarnos las patitas. Yo con mis ojotas puestas, porque no se trata de arena sino de piedritas que mis piececitos sensibleros no veían con buenos ojos.



El Vasco pensativo, quizás no pudiendo creer tanto bueno. O pensando y si me clavo la malla? Avanti amore mío! Que te sobra la facha y la actitud para eso. Ya sé que para vos no es ningún problema ir derrochando "potrez" y que no se trataba de eso, a veces creo que no nos podemos creer los sueños que nos atrevemos a soñar y toda la garra que le ponemos para ir cumpliéndolos. Sí, juntos, somos mucho más que dos.


Igual looketes de todo tipo. Viva la libertad!


Dejamos el mar y nos metemos en el casco viejo...ah...bueno me quiero quedar acá...ACÁ!







Una iglesia haciendo esquina con la otra. What??? Sí, realmente caótica y divina esta Monterosso!









Se podría resumir mejor algún concepto sobre la liguria italiana? Percatate de esos bolsos...

                                             "Italia, amore mío" y "Focaccia e Mare" !!!!




Nos quedamos por acá a descansar. Te invito.


Eso sí, elegite alguno de estos pareos que Monterosso pone el resto.


Si te gustó este pueblito, si disfrutaste de alguna imagen en particular, si te contagié las ganas de conocerlo en carne viva,  si por un momento saliste de la rutina como yo...QUÉ ALEGRÍA inmensa me das. Que estés muy bien, soñando sueños y con mucha emoción en el alma, que si no la vida es tiempo que pasa, no lo olvidemos.

Gracia, siempre gracias!