miércoles, 10 de octubre de 2018

Y un día llegamos a Santiago de Compostela


Con esta primera fotografía tan autorreferencial, me doy cuenta de varias cosas a la distancia.
Primero, sentía una felicidad inmensa. Desde el primer viaje a Europa allá por el año 1995, me había propuesto conocer Santiago de Compostela. La realidad es que en cada viaje invernal nos dejábamos pinchar el globo por todos los comentarios adversos respecto a lo climatológico. Y aunque seguramente no necesariamente el clima te arruina un viaje, agradezco haber esperado tanto para una primera aproximación. No nos podrían haber tocado mejores días para recorrer esta ciudad y un pueblo vecino de ensueño.
Segundo, ya iba tomando un colorcito que mi cuerpo no registraba desde el viaje a Europa en mayo de 2016.
Tercero, mis canas no se aguantan más de 20 días...en fin...nada, pero nadita de este mundo, podría empañar la alegría física que sentía de estar en la tierra de los peregrinos.
Cuarto, perdí muchas fotos de esta parte del viaje y aunque me amargó en su momento, ahora me doy cuenta que todo aquello está dentro de mi y siento aquella misma alegría para toda la vida.


En mayo nos tocaron días de 25° grados, flores, cielos generosos, un aire perfumado y la alegría del cuerpo que no está exigido ni al frío extremo ni al calor de los infiernos.








Nos tocaron días de peregrinos y visitantes en modo disfrute...























Días de andar otra vez para arriba y para abajo...Compostela es muy pequeña y la podés recorrer al completo al cabo de dos días, pero me recordaba a Lisboa o a Oporto, muchas cuestas que te hacían valorar aún más tan hermoso paseo.















Días de admirar la fortaleza, la emoción, el llanto, las risas y los abrazos de los peregrinos, frente a la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela en la Praza do Obradoiro. Conmueve inmensamente ese momento en que los ves llegar o se encuentran con sus cuerpos exhaustos tirados en la plaza, descansando, agradeciendo...realmente te dan ganas de unirte a ese abrazo y agradecer con ellos por tanto vivido. 





Conmueve el silencio que traen dentro y esa fe , en sí mismos por supuesto.














Nos sentimos realmente afortunados y yo al menos, con ganas de  tener 25 años para hacer el camino francés desde Saint Jean de Port, donde nació el abuelo del Vasco . Pero no tengo 25 y no sería un problema si mis huesos no me hicieran sufrir tanto.




Jugamos como niños y seguimos caminando y caminando con ese miedito a no saber si habremos de volver algún día ( y eso que en ese momento el euro estaba a $26).


El día es generosísimo, Son más de las 21 hs y el cielo te convida a seguir pataperreando.



Pero como todo , finalmente se va haciendo de noche y nosotros estamos en ruinas...ja!




Qué maravilla es andar y andar y andar y andar.....en fin...seguiremos andando! Que esté bien!




viernes, 28 de septiembre de 2018

Volamos a Madrid para tomar envión .

Para quienes conocen nuestra manera de viajar, no habrá de asombrarles el saber que Madrid es nuestro punto de llegada y de partida tanto desde Argentina hacia Europa como dentro de Europa para pasar de un país a otro, siempre hacemos escala de una noche en Madrid, para dejar parte del equipaje y cosillas que vamos comprando en el hotel, donde les resultamos de lo más excéntricos. Les parece increíble que vengamos de tan lejos, un año tras otro. Nos preguntan por nuestras peripecias turísticas y les parecen de lo más increíbles.
Nosotros arropados con tanto cariño y en un lugar tan chulo, cómodo y tan re contra bien ubicado, nos sentimos realmente como en casa.



Al dejar Italia, nos marchamos hacia Madrid. Ya que después de 15 días en ese país magnífico y tan disfrutable, se hacía imperativo pasar por Madrid, dejar lo mucho que cargábamos, reacomodar los petates y noche mediante, volver a partir. 



La cuestión es que llegamos a Madrid el día de su Santo Patrono, el día de San Isidro Labrador.



Los madrileños volcados en sus calles, disfrutando del feriado y de todas las festividades que se desparramaban por la ciudad para celebrar al Santo Patrono.










A nosotros nos esperaba un día largo y muy esperado. Es que desde casa, nos habíamos arreglado para conseguir unas entradas a la grabación de uno de los programas españoles que vemos semana a semana desde la comodidad de nuestro silloncito hogareño.





Pasamos por el Mercado de San Miguel, pero estaba repleto de gente, Así que nos hicimos con algunas cosillas para no perdernos el antojo, echar un bocado de alguito rico y seguir por nuestra Madrid.




No era hora para meternos a un chocolate caliente en la inigualable San Ginés. Chocolatería de pura cepa de la Madriz más tradicional.



Nosotros le metimos a la caminata. Y seguimos hasta una zona por la que no solemos andar, en busca de una heladería sucursal de la mejor que puedas encontrar en Roma.


Y al caminar por la calle San Bernardo, imposible no disfrutar del frente de sus edificios.


Lo antiguo y lo moderno en perfecta armonía.


Y ahí estábamos en la Gelatería La Romana, degustando por cortesía de los dueños, luego de zamparnos sendos helados deliciosos, una mousse de mascarpone, il vero mascarpone. Todo tan rico, que estábamos felicísimos!


Y a seguir como patitas de perros...Madrid es tan preciosa, como amable, amigable...y de muchos modos cercana.



En la calle Preciados, la del Corte Inglés, se dejaban ver hombres y mujeres, jóvenes y mayores, niños pequeños, ataviados con la vestimenta tradicional de esta fecha.




Durante las fiestas de San Isidro Labrador, las celebraciones se reparten por toda la ciudad; tanto el Ayuntamiento como entidades privadas como las casas regionales con domicilio social en Madrid organizan bailes regionales en la Plaza Mayor, ferias gastronómicas, verbenas de barrio, desafíos taurinos, actos religiosos y deportivos. Cada 15 de mayo es costumbre que los madrileños se reúnan para comer en la famosa pradera y beber el agua que sale del caño de la ermita. El paseo que da a la ermita se llena de puestos con diversos elementos gastronómicos de la cocina madrileña como pueden ser la fritura de las gallinejas y los entresijos, bocadillos y encurtidos diversos.  También es típico bailar un chotis vestido de chulapo y comprar las tradicionales rosquillas en los puestos de la feria.



Pero a nosotros nos esperaba Andreu Buenafuente, un cómico catalán, que tiene un programa genial y con su equipo de trabajo de Late Motiv.




Es que no lo podemos creer. Primera fila los pibes para no perderse detalle. Habíamos pedido varios meses antes poder asistir al programa y se nos dio!
Uija!!!!
Iupi!!!






Salimos tan contentos... cómo nos gusta Madrid y su gente sobretodo!



Derechitos al hotel...a preparar los bártulos!!!


La noche la terminamos en el cuarto del hotel comiendo riquito. Que toca descansar, reponernos para emprender una nueva ruta.




Hasta la próxima!!!! Buen fin de semana..que estemos bien!!!