jueves, 20 de septiembre de 2018

Una escapada a Roma no se le niega a nadie.

Estar tan cerca de Roma y no pasar aunque más no sea un día, era un lujo que no podiamos ni debiamos dejar de darnos.

Asi que nos dijimos, por qué no nos montamos en uno de esos trencitos de alta velocidad y nos dejamos caer por Roma, la bella, la eterna , la sin rival, lad que nos tiene enamorados ? 


En 7 viajes que hemos hecho a esta ciudad de maravillas, nunca antes habíamos usado el metro. Y esta vez desde Termini a Piazza Spagna, en un suspirito, para optimizar el tiempo, también inauguramos viaje en transporte público.
Y en nadita, estuvimos  ahí, en medio de la primavera romana!




Ser feliz con taaaanto!



Después de haber dado mil vueltas, nos cruzamos la ciudad para ir a almorzar a un clásico del Trastevere. Lo conocimos en el viaje anterior gracias a La Betty y a Carmela. Amamos comer rico y perdernos la auténtica carbonara de Checco il carretieri,  no estaba en nuestros planes.







Lo que le di a la Pellegrini en este viaje...por Dios! Es semi burbuja delicadísima lo es todo.

Salir a caminar por el Trastevere, otro clásico que amamos recorrer.










El postre lo dejamos para un  lugar increíble en la zona de Campo dei Fiori.



Los chicos mil millones de buena onda. También en el viaje anterior habiamos probado ahí el mejor tiramisú del mundo mundial. Esta vez llegamos y ya no había. Pero les contamos desde dónde veniamos sólo para volver a disfrutarlo una vez más y se coparon en dar un salto hasta el restaurante de la misma firma para ir a rescatarnos dos generosos y magníficos dolces!


La caminata de regreso a Termini fue maravillosa.
Imposible no pasar por Piazza Navonna. Cómo no se podría!


Lo mismo con el  Panteón de Agripa...





La caminata sea hace sola. Nuetros pies la reconocen bien. Saben cómo perderse por nuestros rincones favoritos



Y esos colores... por favaaaar....amo Roma!


Y ese cielo...


Y nunca faltan los tanos elegantes y tan don juanes.


Y los cafecitos al sol, a la vida, a la abundancia de una vida romana.




Si, ya sé que en cada viaje la visitamos. Pero es como estar en París y no pegarte una vueltita para ver la torre. Buenos con la Fonatana di Trevi,  pasa algo así de hipnótico.




Y así, andando y andando...caminándola de arriba a abajo,  por senderos que a los Hansell y Gretel, hemos dejado marcados en nuestra memoria emotiva, volvimos al punto de llegada, para empezar a marcharnos.


Y cuando desde el tren vemos al volcán vesubiano, sabemos que estamos a las puertas de Nápoles, que todavía nos quedaron rincones por ver, por disfrutar, por descubrir, por atrapar dentro de nuestra alma.



Ahora sí...que estén bien, por acá con  el Vasco  de cumpleaños.. Besotes y buen finde!

viernes, 14 de septiembre de 2018

Ver Nápoli y después vivir!

Domingo en Napoli es doble domingo a nivel familiero, y aún más ese en particular, ya que  sin saberlo,estábamos frente a una domenica molto speciale! Se festejaba en esta ciudad tremendamente viva, el día de la mamma! La mamma italiana ya de por sí, es decir palabras mayores, pero si a eso le sumás la condición de napolitana...ni hablar!!!


Salimos del B&B hacia nuestro único destino seguro. A unos 200 metros nomás, la Galería Umberto I, donde se encontraba la cafetería que nos habría de dar el desayuno diario.


Y aquí, en esta simple fotografía de dos confituras italianas, las diferencias irreconciliables entre el Vasco y yo. Él una de hojaldre bien crujiente , yo siempre alguna que sea súper esponjosa, bizcochuelosa en lo posible. 

 

Seguimos por la Vía Toledo, sólo que para el otro lado. Queríamos llegar al mar. En el camino nos cruzamos con esta famosa cafetería napolitana que data de 1860. La Gambrinus es como para los de Buenos Aires, algo similar al Tortoni, un lugar emblemático donde no sólo se sirve un café bien bueno, sino además pastelería y helados de primera calidad.



Luego de una parada obligada allí seguimos camino, el día era espléndido, veíamos muchísima gente paseando en plan familiar. Al lado de la Gambrinus nos encontramos con la Piazza del Plesbicito.


Enfrente de la piazza, el Palacio Real napolitano.




Todos los edificios y las piazzas son de un tamaño desmesurado. Todo es grandísimo en Nápoli. Seguimos camino, y de pronto el mar y allí, detrás el Monte Vesubio, un volcán activo frente a la bahía de Napoli y a unos 9 kilómetros de la ciudad.





Ya en ese paseo marítimo, dimos de frente con el Castel dell' Ovo.



Y rodeando ese Castello un montón de barcitos y restaurantes en donde las familias empezaban a reunirse. Nosotros volvimos a hacer un alto en el paseo y nos sentamos a tomar un aperitvo antes de entrar al Castello.




Ves esos dos que van ahí? No tendrían más de 12 años y los dos de elegante sport. Me los hubiera comido a  besos.


Y este papá? Un campeón total!




Luego de reposar al solicto nos metimos en el castillo. Un lugar muy bello para recorrer a tus anchas. Lástima que caímos de casualidad y sólo tuvimos una media hora para curiosear, ya que cerraba al mediodía.












Al salir de allí, nos esperaba una verdadera fiesta social. 










Después de más de 2 horas de caminata por la rambla de la via Partenope, donde se sucedían los restaurantes de cara al mar,  y se agolpaban las familias para almorzar, dimos con un lugar donde comimos riquísimo!






La comida fue estupenda en un lugar donde casi la jugábamos de locales.


Seguimos caminando...el domingo se presentaba precioso!


Y así sin querer queriendo llegamos a esta plaza monumental, la Piazza Vottoria. Desde allí, la idea era subir en funicular hasta el barrio burgués de Vomero, un barrio muy recoleto y bonito.










El sólo subir en este funicular valió la pena irnos hasta el Vomero, donde vive el napolitano menos característico de esta Patria maravillosa. Todo muy paquete y bonito. Pero ya se había hecho tarde y por nada del mundo nos queríamos perder el Nápoli maravilloso, caótico, bullicioso y encantador.








Cómo verás, el día fue muy largo, muy precioso de ser vivido. Cada rincón, cada caminito nuevo que nos disponíamos a andar, nos resultaba la mejor aventura posible. Es que no hay modo de no sentirse vivo en Napoli donde dejas tu corazón por siempre y donde ella te ofrece el suyo sin falsedades o posturas. Como dicen muchos. O la odíás o la amás por siempre. Qué suerte contarnos entre tus amantes deseosos de no dejarla nunca. 

Que empieces bien la semana! Abrazo!