viernes, 22 de mayo de 2015

Compras de supermercado en Mark and Spencer

Hoy salimos de compras para llenar la heladera. 
Una semana de turismo en Londres no es para cualquier bolsillo de un par de argentinos clase media.
Así que nosotros aprovechamos tres motivos para cenar "adentro- en casa":
 1° Viajamos en invierno, anochece re pronto y a la noche con frío ya estamos molidos de andar todo el día.
2° Cenar todos los días afuera y bien, es muy caro y eso no nos permitiría quedarnos tantos días y donde nos gusta.
3° AMAMOS hacer las compras en Mark and Spencer.

Iupi, hoy toca husmear todas las delicias que tiene Mark and Spencer y tomarlo por asalto.
(cara de gordita feliz)


Nomás salir del aparthotel tenemos esta infame tentación...nos prometemos el té a la vuelta con una porción de la red velvet tan apreciada por dos golosos como nosotros.


Si esperás ver en este viaje a Londres, los clásicos íconos turísitcos, pues te voy a defraudar. Esos recorridos ya los hicimos en los viajes anteriores. Ahora nos toca caminarla con todos nuestros tiempos, meternos en donde nos parece, 
visitar todos los lugares apetecibles para dos foodies enloquecidos como nosotros...así que ya sabés...el que avisa, no traiciona.


Puede parecer un gesto de tonta y de snob pero les mentiría si les dijera que NO ADORO meterme en los supermercados cuando viajamos y hacer compras en Londres en MARK & SPENCER es una delicia total.

         Qué dice la WEB de esta cadena de tiendas...?

"Todo un clásico con más de 700 tiendas a lo largo y ancho de Reino  Unido y otras 300 en más de 40 países. Está especializado desde 1884 en ropa y productos alimenticios de lujo. Aquí se viene para tomar una comida rápida a mediodía, comprar lencería (venden cantidades ingentes) o cualquier tipo de ropa que combine diseño, tejidos de nueva generación y precios razonables. Desde la sucursal de Oxford Street se lanzan las líneas experimentales de vestuario: si funciona aquí, se extiende al resto del mundo."

Y es a esa sucursal a la que vamos nosotros...la adoramos! 

Nos dejamos tentar pensando en las cenas de reyes que nos daríamos por un precio razonable, a pesar de ser uno de los super más caros en Londres. 

Los platos gourmet están listos para consumir fríos o calientes según se trate. Lo más genial es que están en todos los detalles.



                      Todo es fresco y de primera calidad.


No sé si se llega apreciar en esta foto la bolsita con piñones tostados para incluir en la ensalada. Toda una topetitud. Más allá de este detalle que despierta suspiros, la realidad es que la calidad de la materia prima y la sabrosura del plato como si se tratara de un plato recién hecho me hace pensar qué pena grandísima que en nuestro país no podamos lograr tal calidad del producto terminado. 
AMO ARGENTINA y todas sus posibilidades exponenciales, pero volver de un viaje y meterse en un supermercado acá es para la lágrima.









                                 Buenos precios ( febrero 2015).


                           
                             Variedad de platos.



Nosotros que somos un país productor de alimentos para el mundo entero, porqué no cuidaremos mejor el mercado interno y ofrecemos algo de calidad y a precios razonables .
Cuando volvemos de cada viaje, extrañamos la variedad  de productos, las distintas calidades, las propuestas gastronómicas de lo más diversas y apetecibles. 











Este es mi plato estrella. Los mejores ravioles del mundo mundial, con una salsa que ni mi madre...Aplausos, medalla y beso al chef que ideó la receta para esta cadena británica.


Así como yo muero por estos ravioles  ( fanática la piba? Naaaaaa) el Vasco se aficionó por esta bebida.  La WhisCola, más auténtica posible.


                                                       No son geniales?
Fruta tropical, pelada, divinamente cortada, madura pero no pasada. 






                          Estos postrecitos ...ya con sus cucharitas...geniales!



                                  Rica, rica, rica!

     Ya está por hoy, volvimos con las compras hechas y las         papilas gustativas encendidas. Lo gourmet nos puede!
Así que te dejo una abrazo enorme...muy, pero muy buen finde largo y la semana que viene seguimos en Londres, llenándonos la panza y los corazones con mucha alegría.
¿Te dije gracias por estar ahí?
GRACIASSSSS!

miércoles, 20 de mayo de 2015

Un nuevo viaje a Londres en febrero de 2015

Despedirnos de París es afrontar siempre, siempre una tristeza chiquitita.
La suerte de haber podido viajar tantas veces seguidas, nos hace creer que siempre podremos volver, pero ya sabemos cómo es la vida...sus zancadillas, sus sombras...sin embargo nosotros con ilusión de niños nos seguimos aferrando a sus muchas luces y prendidos de ellas es que nos vamos de París con la certeza de que volveremos.Cuándo? Quién lo sabe...pero volveremos una vez más. A pesar de ese convencimiento no dejo de ponerme un poco mustia al irnos, al sabernos de paso, al comprobar que siempre nos es poco el tiempo que nos damos para andarla, descubrirla, saborearla.


Con esa mezcla de sensaciones es que llegamos a Gare du Nord. Aquí emprenderemos el viaje a Londres en tren. Un tren de alta velocidad que pasa por debajo del Canal de la Mancha. Si tenés la fortuna de no ser claustrofóbica como yo, quizás puedas relajarte y vivirlo como una experiencia interesante. En mi caso, el hecho de saber al tren dentro de un larguísimo túnel debajo de la tierra primero y del agua después, digamos que no es el mejor de los panoramas.
Sin embargo trato de relajarme y pasarlo lo mejor posible. 


Aquí está la Policía Británica para hacer los controles aduaneros y si está todo en regla te dejan abordar el tren. Una vez terminado el papeleo, tenés un lobby para descansar y esperar que llegue el puntualísimo tren.



                     Ya estamos en horario...todos al tren.





Y en algo más de hora y media, estamos en suelo inglés, en una de las capitales más formidables del mundo. Tan ecléctica, tan mundana, tan sobria, elegante e híper moderna a la vez. Bienvenidos a Londres!


                               Estación de Saint Pancras.







Al bajar  salimos con nuestros bártulos y me pongo en la fila para cargar las tarjetas de transporte OYSTER que me quedaron del viaje del año pasado. No se vencen, si las conservaste como yo, las podés recargar sin problemas.






La estación en cuestión es preciosa y merecería una visita aunque no viajaras a ningún lado.



Como llegamos con mucho equipaje, habíamos contratado un transfer privado que nos falló. No lo podíamos creer. Es que en todos estos años todo salió mejor aún de lo que siempre habíamos planeado.
Pero como siempre hay una primera vez para todo...vimos que el tiempo pasaba y pasaba y  el chofer en cuestión nunca llegó.


Somos de viajar en transporte público, pero no si vamos cargados como Ekekos.


Así que - a pesar de todos los vaticinios nefastos acerca delo súper carísimos que son los taxis en Londres- nos montamos a uno.



No podíamos creer que tooooooodo lo que llevábamos cabía perfecto dentro de esos clásicos taxis cabinas.









Y además fácil, fácil para pagar con tarjeta de crédito. Así que chochos. Y nos salió mucho más barato de lo que pensábamos.



Llegamos a destino. Muy buena ubicación a 3 cuadras de Oxford Street en el barrio de Marylebond.




Un apart hotel con todas las comodidades en el barrio de Marylebond.





    Como siempre dejamos todo y salimos a pataperrear.









Aunque ya era más de mediodía, nos fuimos a almorzar a un restaurante italiano que apreciamos mucho, mucho! Si estás por Oxford Street a la altura de la estación de metro Bond Street buscá el emblemático reloj púrpura que está sobre la vereda y descubrirás una diminuta y estrecha entrada que hace las veces de pasadizo secreto a St Christopher's Place, donde vas a ver una mezcla de tiendas, boutiques, restaurantes y bares. Con nombres como Whistles, Jigsaw, Kurt Geiger, Phase Eight, Carluccios, Cote,  L'Occitane, y Olivelli... hay mucho que probarse y muy rico que comer.





Era tanto el hambre que no me dio tiempo a hacerle la foto de rigor a la pasta deliciosa que nos engullimos. Ya calmada la fiera me di tiempo para el tiramisú en plena Londres.



Ahora sí, ya con los petates en el hotel, la panza llena a cumplir con nuestro primer gesto ritual en la ciudad británica. Caminar por Oxford Street, luego por Regent Street hasta Picadillys Circus. Para nosotros ese epicentro hace las veces de la Torre Eiffel.



Y en esta intersección de Oxford Street y Regent Street nos encanta cruzar en diagonal.

Zoom como estos despiertan en mí una "envidia" no tan infantil , ponele.








Estas fotos no son para nada buenas, pero son las reales que saqué con el celular y el alma contenta. Y sí, se las comparto, estamos en Londres!


Tenemos una semana entera por delante para volver a disfrutarla hasta la mayor alegría. Nos vemos el viernes! Te espero acá! Abrazo...y vamos que ya queda menos para e finde!