lunes, 23 de julio de 2018

A Reggio Emilia

Tomamos el tren desde Milán hasta Reggio Emilia en uno de los trenes rápidos, un Frecciabianca. Y antes de la hora y cuarto ya estábamos llegando allí. 


La estación  central de la ciudad súper moderna!





No es de las regiones más visitadas de Italia, turísticamente hablando. El Vasco tenía que ir para visitar la CIVUS,  una feria de alimentación muy importante que se hace en Parma, vecina a Reggio Emilia y juntarse allí por trabajo con gente de aquí y de allá,  así que acompañarlo me permitió conocer el corazón de la producción de muchísimos productos que hacen famosa a Italia en el mundo, además de unas ciudades y paisajes encantadores.


Íbamos atravesando la llanura característica de esta zona y las amapolas hermoseaban todo al paso del tren. 
   

Nos estaba esperando, Carmela, una mujer entrañable que ya había conocido en otra oportunidad. Y con ella rapidito nos montamos en un taxi hasta la casa en donde la Empresa Ferrarini nos iba a  hospedar , dado que era cuestión de llegar, dejar todo y volver a salir para la CIVUS.




Dejamos todo en la habitación, abrí las ventanas para desmayarme de amor con lo que veía desde el cuarto y otra vez al taxi que nos estaba esperando para volver a la estación de trenes donde una combi nos llevaría hasta la feria de Parma.





Sinceramente no tenía muchas expectativas con esta región, a pesar de haber escuchado al Vasco entusiasmado al contarme decena de veces lo bello del lugar, la cantidad de sabores, aromas, texturas que me traería conmigo después de conocer esta región y Ferrarini en particular. De todos modos, yo me voy acercando a lo nuevo con cautela. Después se tiene que producir la magia entre nosotros dos, ese no sé qué que hace que un lugar me conmueva o no.



Reggio Emilia es capital de la provincia que lleva el mismo nombre de la región de Emilia Romaña, productora de uno de los mejores formaggio del mundo, de los prosciuttos curados y cocidos naturales, aceto balsámico, vino Lambrusco, todo con DOP ( denominación de origen protegido ) para los quesos y jamones y con DOC ( denominación de origen controlada) para los vinos y acetos.
Pero, de lo que es el mundo de los quesos, jamones y brebajes, hablaré en otro post.

Hoy mi intención es mostrarles Reggio Emilia, una ciudad muy amable, sin pretensiones, en la que la buena mesa es casi una obligación, las días son apacibles y se siente un buen vivir en todos lados.





Como podrás ir viendo, es una ciudad donde se ve que estás en Italia y eso mi alma que aprecia lo decadente como parte de la vida de las ciudades que no se hacen botox, sino que muestran su belleza más auténtica, lo agradece.


















Por esta callecita se llega al teatro municipal.














Realmente es un lugar encantador...de esos que te ofrecen varios motivos para hacer una buena pausa.

















Fueron días de comer rico, tomar bueno, practicar mi italiano modesto, disfrutar lo que estaba conociendo y ver el entusiasmo del Vasco por esta tierra y sus productos, algunos de los cuales él importa a la Argentina para que muchos otros como nosotros, disfrutadores de una buena mesa con productos de primera calidad, puedan estirar su amor por Italia hasta la próxima visita, comiéndose un jamoncito de ensueño o un regio trozo de parmegiano reggiano . 










También esos días allí me permitieron  comprender la pasión que  los  lugareños y conocedores  ponen por transmitir ese  cuidado por la materia prima, por el producto alimenticio, para que  entendamos qué estamos   comiendo  cuando  comemos un  jamón o un queso Ferrarini,  por  ejemplo. Así que  aprendí muchísimo!




Ya compartiré todo lo que vi y escuché esos días...



Ahora toca descansar.



No sé si a vos te pasa, pero a mí me fascina dormir al lado de una ventana desde donde se vean los árboles. Como en lo cotidiano no me pasa, soy tan feliz cuando nos vamos cruzando con lugares como este, que siempre es de agradecer.

Abrazazo! Hasta la próxima!