viernes, 21 de abril de 2017

Del paseo en barco, a nuevas tiendas y al mejor gin tonic de Oporto.

Después del pantagruélico almuerzo del post anterior, decidimos tomar uno de los barquitos para recorrer el Duero de cabo a rabo. El pasaje estaba  incluido en el costo de los boletos de autobuses turísticos.









Se pasea por debajo de los distintos puentes que cruzan el río uniendo uno y otro lado de Oporto. Se pasa bonito porque es un río que huele a mar.


















Estas parejitas en la orillita del río pasando la tarde, me recuerda el paseo en barco por el Sena.


Imposible privarse de las fachadas de los edificios. Son tan singulares.




Nos vamos de la Ribeira muy felices, pero que muy, muy, muy!!! Si el rollito en enero es tan bonito en esta zona no quiero imaginarme el privilegio de los que puedan viajar en primavera!


Ya al atardecer el frío apretaba fuerte, así que nos pusimos a caminar rumbo a la zona de los Clérigos, para tomar alguito en nuestra última noche de Oporto. Caminando dimos con esta tienda "la Casa Oriental", donde atraídos por el cartel de venta de té, café y chocolate, entramos. Pero grandísima fue nuestra sorpresa cuando al entrar dimos de lleno con el Disney de las latas.





Los precios no son precisamente económicos, pero bueno nos dimos un gustito y nos trajimos las más emblemáticos. Huelgan las palabras...a que sí!



Justito al lado de esta casa Oriental se encontraba la Casa Portuguesa. Allí se vende como el pan caliente, una croqueta de papa rellena con un queso característico de la zona. y tuvimos que probar...no quedaba otra. Ja!




Con el último bocado, seguimos caminando y disfrutando nuestra ultima noche en esta ciudad tan querida.



Pasamos frente a famosa librería de la que ya hablamos...


Y nos metimos en un bar increíble, atraídos por la estética del lugar. 

                          Buen consejo en el toilette del lugar.



El Vasco redescubrió en este viaje el gin tónic y se aficionó. Y este bar, el Honorato Hamburgueres Artesanais además de cancherísimo, tenía 120 variedades de gin y 24 tipos diferentes de  aguas tónicas para prepararlo. Así que el muchacho estaba entusiasmado como niño pequeño en una juguetería.




Extasiado mirando por el gran espejo que estaba a mis espaldas, cómo le preparaban el trago.



Nuevamente él con su trago y yo con mi jugo de naranja. En fin...no puedo ser completa...jaja!





Y así con este trago y este ambiente y este clima y esta felicidad nos fuimos a dormir.
Gracias a la vida!



El lunes nos vamos para Madrid, parada técnica y a seguir a Londres. Otra indispensable!

Gracias por acompañarnos. ojalá te haya transmitido que Oporto merece la pena ser visitada, recorrida, subida y bajada, saboreada, degustada, fotografiada, vivida...y por sobretodas las cosas disfrutada. Te espero por acá el lunes en nuestro próximo destino. Buen finde!



2 comentarios:

  1. Pues si, se nota que es una linda ciudad...
    Y las latitas de que eran?
    buen finde!

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    Respuestas
    1. Sí, sin dudas Oporto merece la oportunidad de cualquier viajero. Y esas latitas tan originales son de sardinas, un producto estrella de la zona. Besotes Esteli!

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