lunes, 2 de julio de 2018

Recomendaciones para disfrutar Santa Margherita Ligure

Santa Margherita es un poblado de lo más típico de la Liguria, con sus casas de diferentes colores tierra, sus callecitas angostas llenas de azahares y aromos, con un perfume que te envuelve y de algún modo emborracha.

Sólo caminarla sin estar buscando "ese punto turístico" te hace feliz. Es que es una ciudad serenamente bella.

Amanecimos en el cuarto del hotel con estas flores bellísimas. Augurio de un día espléndido. No por lo climatológico ,que todavía se demoraría unos días en explotar luminosamente, sino por las sensaciones que nos iba dejando en el cuerpo este primer contacto con la Liguria.


La mañana la arrancamos con un desayuno buenísimo. Hotel súper recomendable!







Y nos fuimos para el paseo marítimo, al que estaban poniendo a punto para la inminente temporada de verano. Dicen que sus playas se llenan de gente. Y creéme que se entiende que sea así. No sé si por la calidad de sus playas, pero es que es de esos pueblos en los que la vida transcurre dulcemente, sin prisas inútiles, donde querrías pasar una temporada para desenchufar.





Bueno, a caminar se ha dicho, a subir y bajar escaleras...a andar...a llenarnos del perfume embriagador y a comer riquísimo, que estamos en Italia y eso es impagable,









A nivel gastronómico no te podés perder la FARINATA, sola o con gorgonzola. Te gusta la fainá? A mí la de Güerrín me puede mal, pero creyendo que era la mejor del mundo, cuando conocí la farinata ligure creí que la vida empezaba de nuevo.


Es un producto muchísimo más delicado. Finita y con un sabor que te llena la boca con enorme delicadeza. Otros quizás te recomienden las focaccias, y no sin razón, las hay de todo tipo y muy buenas, pero yo que soy "fainádicta", esta otra modalidad del producto me supo a gloria bendita y no dejé de dar gracias ni un segundo por el descubrimiento.


No así la pastelería...no soy fans de los dulces italianos, ni de los ligures ni de los de ninguna otra región, pero el Vasco que es goloso por excelencia, asegura que tienen sus puntito.


El centro del casco histórico es de lo más amoroso. Múltiples tiendas, restaurantes, negocios de todo tipo, pero eso sí, al menos en mayo, todos cerraban muy temprano.





Ahora nos vamos a pasar el resto del día a Rapallo, otroa ciudad costera, marítima que está a tan solo 15 minutos como mucho de bus. Pero se los cuento en el próximo post.

Así que luego del paseo por Rapallo volvimos felices a Sta, Margherita a cenar. Y andando y preguntando llegamos al Ristorante Michele por recomendaciones de un lugareño, además lo teníamos re cerca del hotel. Nos parecía muy raro entrar a cenar de día, pero no teníamos opción. 
Y fue un acierto.


Ay la San Pellegrino...un viaje de ida!


Como en todo pueblo costero, los mariscos resultan un golazo. Y qué decir de las pastas. Por supuesto de Gragnano, las mejores pastas italianas.




Caminar, caminar y caminar, recorrer el paseo marítimo de donde salen los barcos hacia Portofino. Disfrutar de la playa, de sus delicias gastronómicas. Posibilidades de tomar el tren o el bus  y llegar a la vecina Rapallo, o en media hora de tren llegar a la Spezia, o en poco menos a Génova y con transbordo a Milán en muy poco tiempo es de agradecer. Moverse en tren por Italia nos está resultando un verdadero golazo de arco a arco.

Santa Margherita tiene múltiples opciones de disfrute para pasarte unos días realmente bellos y descansados.

Arrivederci!

2 comentarios:

  1. que bello ¡¡¡¡ mmmmm me estan agarrando unas ganas de La Liguria que ni te cuento ¡¡¡¡¡

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Y ¿qué te pareció?.Gracias por pasarte y alimentar este espacio. Si es con buena onda, muchísimo mejor.